Jironadas
Hugo Padeletti


jironadas (*)

Había una vez un país
cuya gente era ingenua:
creían
en el Bien, la Verdad y la Belleza,
así, con mayúscula.
Ya no somos ingenuos:
creemos
en el mal (que, de hecho,
prevalece),
en la mentira (que, de hecho,
nos gobierna)
y asistimos (millones
por minuto)
al culto comerciado de lo feo
que, además, es falso y es malo.

Hay disidentes.
Nuestro bien, para ellos,
sería el viejo Mal; nuestra verdad,
la vieja Mentira;
nuestra belleza, si la hay,
sería la Fealdad
reciclada.
En su Arcadia
subversiva,
se podría - pretenden - venerar
la Belleza, recrearla
e intentar apresarla:
la Belleza - en Arcadia - sería

el esplendor puesto en forma del ser.

(¿Un irrealismo
trapecista?
Porque ¿qué significa,
realmente?
Hoy, realmente,
no significa nada,
como todo.
Se diría
que ya nos vamos.)

Sin embargo,
aceptemos que aquellos medievales
irrealistas
eran intelectuales:
leían "adentro".
Nosotros, los actuales,
ya leemos "afuera".
Y allá vamos.

¿Fue normal que en la muestra rosarina
de Nigro, un visitante
normal
leyera "adentro"?
¿Qué reactivará, sólo transgrediendo
lo supuesto,
un fósilmedieval,
un ámbar ya seco?

Habrá que suponer que si el artista
se permite (y permite
a ciertas obras)
serlo simplemente de veras,
ocurre (simplemente de veras)
"otra cosa".
No sólo, aunque también,
un documento
sociótico-semiótico-ideolótico.

Lo "otro" expuesto aquí, en estas puertas
tras puertas de secretos
abiertos y cerrados a la vez,
diferentes e idénticos,
¿qué es?
¿Acaso el esplendor re-formado
del viejo-nuevo ser recobrado?

Recobrado, adivino, por alguna
sensitividad no aprendida,
aunque largamente ejercida;
por un lenguaje universal compartido,
aunque largamente asumido;
por un irreparable
desenvolvimiento imparable,
lanzado,
porque sí,
a su propio, improbable infinito.

Esta cosecha, este casi derroche
de sentidos no hablables,
que obliga casi a preferir,
no a abarcar,
¿es gratuito? ¿O es
gratuito y no gratuito?

El Maestro, se advierte,
es consecuente, emprendedor, receptivo
a la inasible nube dadivosa
que riega desde arriba:

lluvia fresca, joyante, jubilosa,
en la larga, oprimente sequía.

hugo padeletti
septiembre de 2003


(*) De jironear: rasgar lo obvio en jirones para que,
al juntarlos de otra forma,
lo "otro" innominado reaparezca.


 

Jironadas,
por Hugo Padeletti.
Galería Luna Verde, 2003.

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